Las memorias de un escribiente

cropped-white-roseEn esta bitácora, Ediciones del Jazmín presenta trabajos publicados en formato físico hace un tiempo y algunos más cuya versión definitiva espera ver la luz. Este blog sucede a El ideario de Facundo y a El ideario de un escribiente. No pretendemos que sea un sitio literario, sino un breve espacio donde podamos ejercitar la escritura en soledad, la única manera que existe. Tanto se ha dicho de ella que nos limitaremos a reproducir, a manera de presentación, unas cuantas citas sobre el oficio que solo los disciplinados han podido convertir en obra artística, y que nos han parecido hermosas, acertadas y verdaderas.

«Tanta prisa tenemos por hacer, escribir y dejar oír nuestra voz en el silencio de la eternidad, que olvidamos lo único realmente importante: vivir». (Robert Louis Stevenson, 1850-1894)

«Cualquier necio puede escribir en lenguaje erudito. La verdadera prueba es el lenguaje corriente». (Clive Staples Lewis, 1898-1963)

«La mayor parte de la escritura se hace lejos de la máquina de escribir». (Henry Miller, 1891-1980)

«Tienes que amar la lectura para poder ser un buen escritor, porque escribir no empieza contigo». «Debes ver la cara de la muerte para empezar a escribir seriamente». (Carlos Fuentes, 1929-2012)

«Es hermoso escribir porque reúne las dos alegrías: hablar uno solo y hablarle a la multitud». (Cesare Pavese, 1908-1950)

«Para escribir un buen libro no considero imprescindible conocer París ni haber leído el Quijote. Cuando Cervantes lo escribió, aún no lo había leído». (Miguel Delibes, 1920-2010)

«Escribir para mí no es una profesión, ni siquiera una vocación. Es una manera de estar en el mundo». (Ana María Matute, 1926-2014)

«Escribir es un oficio que se aprende escribiendo». (Simone de Beauvoir, 1908-1996)

«Cuán vano es sentarse a escribir cuando aún no te has levantado para vivir». (Henry David Thoreau, 1817-1862)

«No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo». (Oscar Wilde, 1854-1900)

«En cuanto a cualquier cosa además de estas, hijo mío, acepta una advertencia: El hacer muchos libros no tiene fin, y el aplicarse mucho a ellos es fatigoso a la carne». (Eclesiastés 12:12)

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