Terapia electroconvulsiva moral

cropped-white-roseEn estos días volví al laboratorio humano de la experiencia e hice un nuevo intento, ahora con una coraza de mayor calibre, de interactuar en las redes [anti]sociales. Algunos (muy pocos me atrevo a asegurar) nos asombramos ―y no dejamos de hacerlo― del estado mental de la humanidad, de esa condición que no es más que la imperfección de la que, no obstante, la mayoría ni siquiera se ha enterado ni se enterará, aun cuando sus vidas terminen fulminadas por el relámpago.

Ser testigo de la intimidad de la escritura ajena y de los pensamientos de todos esos seres extraños. Ver de cerca la ausencia de modestia y la sobreabundancia de altanería, de competitividad (la nueva envidia) y de grosera brutalidad intelectual en el más bestial de los sentidos da el impulso que se requiere para volver a recluirse en el claustro del silencio. Y uno no deja de preguntarse, aunque sepa que las cosas no dan para más y que nosotros mismos somos incapaces de huir de lo mismo que nos causa estupor, si es posible confiar en los demás o siquiera en uno mismo. La respuesta es obvia. Así, permanece la certeza de que esta es la manera natural y lógica en que los asuntos de la banalidad humana debían desembocar en el mar del fango de los corazones de la última generación de este mundo agonizante.

De sopetón y sin anestesia, recibí en estos días un baldazo de realidad que espero que sea el final de mi experimento. Es sumamente peligroso perder de vista las carencias morales del sistema: no vaya a ser que uno caiga en la coladera en vez de seguir nadando a contramano. Y es fácil que eso suceda cuando la candidez nos rebasa para meternos zancadilla a la vuelta de la esquina. Prefiero el conflicto que me obligue a permanecer dentro y no el que me seduzca y me haga salir de la seguridad que me da ver las cosas sin la ansiedad que la zozobra provoca en quienes siguen esperando que brote lo bueno de lo irremediablemente descompuesto.

De vez en cuando se necesita una descarga de electricidad, un choque electroconvulsivo que nos libre de la abulia de la depresión, de la agitación desmedida de la manía o de la indiferencia de la catatonia de nuestros corazones y de nuestras mentes.

Julio Santizo Coronado, 21 de febrero de 2020

«El árbol que quiso volar como los pájaros», disponible en El Salvador, Honduras y Guatemala (Loqueleo, Santillana Infantil y Juvenil)

cropped-white-roseEl árbol que quiso volar como los pájaros, del guatemalteco Julio Santizo Coronado (1965), escrito en noviembre de 2016 en Nicaragua, fue publicado en 2017 bajo el sello Loqueleo, de Santillana Infantil y Juvenil. Loqueleo es un proyecto que reúne a escritores de toda Hispanoamérica y que incluye en su catálogo tanto títulos clásicos como obras contemporáneas de autores de la región. Los libros están divididos en series que se adecuan a cada edad: prelectores, niños y jóvenes.

untitledEn el catálogo 2020 de Loqueleo, los profesores hallarán este título en las recomendaciones para estudiantes de tercer grado de educación primaria, clasificado bajo Amor, autoestima y sabiduría. Va dirigido a lectores de 9 años o más. Se recomienda la lectura de este título antes de El canario y la rosa, del mismo autor, ya que su estructura es menos compleja. El árbol que quiso volar como los pájaros está disponible en Guatemala, El Salvador y Honduras en los puntos de venta de Editorial Santillana. En Guatemala, también se puede adquirir en la librería Sophos (zona 10 de la ciudad de Guatemala) y en todas las tiendas De Museo.

Sinopsis

«Los seres humanos se asemejan a dichosos árboles que crecen junto a ríos refrescantes, plantados en arboledas protectoras. Todo está a su alcance, nada temen; la vida es grata y segura. No obstante, algunos “arbolitos” desean aquello que no les corresponde. Dejándose llevar por meras palabras, han llegado a creer que se pierden de algo cuando en realidad lo tienen todo. Debido al anhelo egoísta o al capricho, pierden de vista lo más importante: el amor que se les brinda».

El libro incluye las hermosas ilustraciones de César Pineda Moncrieff, artista visual guatemalteco nacido en 1980, autodidacta y diseñador gráfico de profesión con estudios en la Universidad Rafael Landívar. Pineda Moncrieff trabaja desde 2005 en agencias de publicidad en donde se desempeña como creativo gráfico. En su trabajo artístico experimenta con diversos materiales y formatos. Ha participado en diversas exposiciones en Guatemala y otros países. En 2014, su trabajo fue recogido en el libro Impacto latino, las mejores ilustraciones latinoamericanas, que fue publicado por la Universidad de Palermo en Argentina.

Estructura y análisis

El árbol que quiso volar como los pájaros está dividido en 10 breves capítulos. Aborda mediante situaciones ejemplares el tema del contentamiento y explica cómo este puede llegar a ser la clave de la felicidad aun en medio de los problemas y las inquietudes cotidianas. No debe entenderse el estar contento con lo presente como simple conformismo, sino como un estado de paz consigo mismo y con los demás, que se obtiene de tener los pies sobre la tierra y enfrentar la vida con realismo. Incluye una prueba de comprensión lectora al final del libro.

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Calificado por algunos como una fábula, a pesar de no serlo desde el punto de vista formal, El árbol que quiso volar como los pájaros abraza en su breve narración dividida en capítulos cuyos protagonistas son aves y plantas, varios temas secundarios íntimamente ligados con la búsqueda de la felicidad, como la amistad, la tolerancia o la capacidad de soportarse unos a otros. Además, exhorta al lector a recibir con gusto los buenos consejos y rechazar la adulación y la lisonja de quienes no desean nuestro bienestar.

Este y otros libros del autor son un atisbo a la intimidad emocional de quien ha rebasado el medio siglo de vida sin dejar de observar, escuchar y aprender, tanto de lo bueno como de lo malo sin perder la sensibilidad ni dejar de ser consciente de que la búsqueda de la felicidad y el equilibrio no solo requieren constancia, sino que son bienes frágiles, siempre rodeados de derrotas y pequeñas victorias que deben asumirse en su momento.

En una época en la cual muchos han llegado a reconocer que la competitividad ha llegado a rebasar los límites admisibles, y cuando muchos niños y adolescentes han llegado al extremo de darles fin a sus vidas por meras banalidades o debido a la presión que el sistema les impone, El árbol que quiso volar como los pájaros se constituye en un instrumento literario que permite a los docentes y a los jóvenes alumnos de 9 años o más analizar la necesidad de ver la vida con objetividad y no dejarse llevar por la ilusión de una sociedad consumista que ha ido olvidando que las cosas más sencillas y cotidianas dan más felicidad y son fuente de contentamiento en medio de un mundo cada vez más exigente, aunque no necesariamente más feliz ni más exitoso.

Índice de El árbol que quiso volar como los pájaros

1 Un arbolito de buen corazón

2 Nunca escuches a las margaritas vanidosas

3 Altagracia, la zenaida presumida

4 Moca y Pony, las perritas juguetonas

5 No abras tus oídos a todos los consejos

6 Pincho y Poncho, dos amigos espinosos

7 Helenita, la sabia tortolita

8 Obedece los buenos consejos de los árboles mayores

9 Ten cuidado con lo que deseas

10 ¿Quieres saber más?

Si desea más información sobre el proyecto Loqueleo de Santillana, pulse el siguiente enlace para observar un vídeo explicativo.

http://www.loqueleo.com/

Julio Santizo Coronado

Nació en la ciudad de Guatemala en 1965. Cursó el bachillerato humanístico en la Universidad Rafael Landívar (1981-1982). Piloto aviador estudiante y privado (1982-1984). Profesor de francés en una secundaria y corrector de publicidad (1985-1988). Ministerio de Educación de Guatemala y Fundación para la Promoción de la Educación Rural en Centroamérica y Panamá (1988-1996). Facultad de Humanidades de la Universidad de San Carlos de Guatemala (1989-1993). Corrector, editor y redactor en periódicos y revistas (1999-2011). Ha publicado en formato físico y electrónico Poesía incompleta (2012), Relatos para la pira (2012), Cartas a un hijo ausente (2013), Las horas de mi madre (2013), Poesía innombrable (2013), Palabras del agua y de la mar (2016). Compilador de El Fu Lu Sho de los recuerdos (2012). Santillana ha publicado en la colección Loqueleo El árbol que quiso volar como los pájaros (2017) y El canario y la rosa (2018). También ha escrito Todos los relatos para la pira (versión de descarga gratuita en WordPress), Noviembre y póstumos conexos (cuentos) y El libro que enseñaba a escribir (2019, inédito).

«Todos los relatos para la pira» (2019)

cropped-white-roseEn 2012, Ediciones del Jazmín publicó Relatos para la pira, cuya modesta tirada de 500 ejemplares salió de las puertas de un negocio dedicado a la impresión de cajas para medicamentos situado en el barrio El Gallito de la ciudad de Guatemala. El librito cuasiartesanal, editado de manera precaria, con tipografía de pequeño tamaño e interlineado sencillo para ahorrar costos,  tuvo su origen en 2003 en la sala de redacción de Siglo 21. Para ser más precisos, en la mesa de partos del suplemento para jóvenes Monitor, que se publicaba semanalmente en aquel diario guatemalteco.

En diciembre de 2003, le solicitaron al autor un artículo que satirizara las fiestas navideñas. Este se incluiría en la edición especial anti-Navidad. Luego de una dosis fílmica de Woody Allen, el autor escribió unas líneas que relacionaban al escritor, director, actor y músico con la fiesta de origen religioso paradójicamente carente de religiosidad y absolutamente libre de espiritualidad, aunque el sistema comercial todavía se encargue de hacer creer lo contrario al mercado potencial.

Luego de pensar en las implicaciones de la celebración popular, probablemente la que esté más rodeada de mitos y engaños, y al relacionarla con uno de los cuentos más conocidos y emulados que se hayan escrito sobre la abigarrada mescolanza de costumbres y creencias del jolgorio más confuso del planeta, nació un breve relato que fue rechazado.

Le encargaron al autor una versión más moderada, que también fue rechazada por los antinavideños editores que, no obstante, solían ridiculizar prácticamente todo aquello de lo que hablaban en público o en privado. Incluso el único hijo del autor montó en cólera cuando leyó ambos relatos. El autor de Relatos para la pira celebró por ultima vez la Navidad en 1977, hasta donde recuerda o quiere recordar. (La versión que se incluye aquí ha pasado por la censura).

RELATOS PARA LA PIRAEn 2012, cuando desempolvó estas historias, el autor de Relatos para la pira empezó a escribir, con la distracción como único objetivo, algunos textos unidos por el hilo conductor de un alter ego: Karl Søndersøn. Estos se incluyeron en el librito de 54 páginas junto con un extenso prólogo de Ariel Batres Villagrán, quien un poco de tiempo antes había conocido al autor gracias al blog El ideario de Facundo (eliminado de la web).

Algunos ejemplares se enviaron al extranjero y la versión original de los relatos también se publicó por separado en El ideario de Facundo. Algunos lectores a quienes les gustaron los comentaron en la bitácora. Ediciones del Jazmín trató de publicar en formato físico la versión extendida y censurada del librito, aunque sin éxito. Por esa razón, lo entregamos gratis en formato PDF para quienes deseen entretenerse con las historias de Søndersøn, el malogrado noruego que emigró a Guatemala en 1965.

A continuación, tres comentarios que lectores españoles escribieron hace varios años en El ideario de Facundo, y que habían estado descansando en un archivo de Word que el autor ya creía perdido.

Fogata y luna (2) CUBIERTAEn general, observo que todas las historias [de Julio Santizo Coronado] son una crítica al quehacer humano […], con un toque de humor muy sutil, a veces, y, otras, más evidente, que me impresiona y admiro. Religión, globalización, antiguas costumbres, violencia, armas, abogados, literatura, todas las áreas tienen su parte de crítica constructiva y un llamamiento a la autocrítica y al examen de conciencia. Me ha gustado Lo que sucedió el día que Karl Søndersøn leyó «Anoche hubo de lo mismo», […] muy bellamente escrito, pura literatura. Me ha encantado la descripción […] de esos seres vagando en una noche cualquiera en cualquier ciudad del mundo llamado «civilizado». […] servirá para dejar constancia de lo que sucedía en el planeta durante finales del siglo XX y comienzos del XXI. (Mar García Rojo, maestra; Madrid, España)

Lo queremos [a Karl Søndersøn] por lo mucho que dice en sus silencios cómplices. Lo queremos por su mordaz ironía que nos regala perlas […]. Lo queremos porque, aunque sepamos que sus nórdicos restos reposan en el Cimetière du Père Lachaise junto a Balzac, Proust y otros parientes, aún parece que quiera compartir con nosotros sus impresiones y sus palabras. (Luis Fernando García Barrero, químico; Zamora, España)

Terminé de leer, por segunda vez, Relatos para la pira. Me gustaron no mucho, sino muchísimo, por su fuerza y su impecable prosa. Me reí con el cuento Woody Allen y la Navidad y con el sorprendente final de El exhibicionista. Las peripecias de Karl Søndersøn me resultaron conmovedoras. (Mercedes Molinero, pintora; Madrid, España)

Pulse el siguiente enlace y lea en línea o descargue Todos los relatos para la pira:

Todos los relatos para la pira WP Ediciones del Jazmín 2019

Ediciones del Jazmín, Guatemala, diciembre de 2019