«Las horas de mi madre» (basado en el texto original de 2013)

cropped-white-roseEl prejuicio nace de la ignorancia. No deberíamos mencionarlo para no caer en el ridículo de la obviedad. Los vericuetos de la intimidad doméstica ajena son incomprensibles. No obstante, hay aquellos cuya arrogancia y altivez terminan por echar raíces venenosas en tierra extraña.

Hay quien toma la vara y el fuste del desprecio para repartir azotes por causa de la ordinaria y superflua envidia que nace de los celos. Como Caín, quien mató a su hermano en vez de mirar sin hipocresía su propio corazón para cambiar de derrotero.

Una luz se vislumbra en las intenciones, pero con el tiempo se revela la oscura verdad: heridas, división, dolor, abuso emocional. Se siembran las semillas de la ira en una tierra regada por años de ruptura con la vida, durante los cuales madre e hijo se conocieron de una manera que solo ellos eran capaces de comprender y que algunos, muchos, ¡demasiados!, se atrevieron a juzgar con una soga en la mano y el patíbulo al final del camino.

Horas JSC CopyLas plagas que desangran a la sociedad moribunda de nuestros días, como la xenofobia y el racismo virulentos y divisivos, crecen en el campo de la ignorancia y el prejuicio con el fertilizante de lo insulso. Los aleatorios nombres de las naciones dejarán de existir y sin remedio volverán a lo que fueron: nada, meras palabras arbitrarias.

Quienes siguen adhiriéndose a lo superficial cumplen un propósito en este breve espacio a punto de terminar: son el combustible que enciende la llama debajo del crisol donde el oro valioso se libera de la escoria día a día: lo horripilante que nos aleja con repugnancia de nosotros mismos cuando reconocemos que no somos libres, cuando el pavor nos dice que podemos llegar a convertirnos en lo mismo que aquellos. Y mientras se piensa en eso y se lucha por olvidar, se cuentan los años, los meses, las semanas, las horas… las horas de una madre.

En el siguiente enlace se puede descargar el PDF o leer en línea Las horas de mi madre.

Las horas de mi madre (revisión 2019) Ediciones del Jazmín

Ediciones del Jazmín, mayo de 2019

A falta de prólogo, una carta abierta para el autor

Si en el mundo, mi caro Julio, quedáramos solo nosotros dos, no tendría que escribir un prólogo, sino una carta. Y tu libro y mi carta tendrían más sentido en esas circunstancias, porque no somos más que dos seres que hablan en una habitación vacía que solo les devuelve el eco.

Y la carta diría que leerte es estar un poco en todas partes. Diría también que lo que más atesoro de este libro es su honestidad. Digo honestidad y no transparencia, porque a veces siento que para entenderte nos falta a todos todavía mucho mundo.

Parece que los rotos y los insomnes se reconocen mutuamente. Es un gusto sabernos amigos.

Marvin Monzón
Guatemala, día 18 del tortuoso mayo de 2019, 3:50 h

«Cartas a un hijo ausente» (texto de la edición de 2013 revisado, agosto de 2019)

cropped-white-roseCartas a un hijo ausente fue publicado por Ediciones del Jazmín e impreso por Magna Terra editores en 2013. La primera edición fue prologada por Eduardo Villalobos y tuvo una modesta tirada de 500 ejemplares más sobrantes, algunos de los cuales se vendieron en Sophos y en otras librerías de Guatemala. La mayor parte de estos libros fue distribuida gratuitamente entre amigos, escritores y otras personas.

Desde hace un buen tiempo deseábamos revisar el texto e imprimirlo de nuevo, pues algunos lectores nos habían comentado que les habían llegado profundamente aquellas líneas, al punto que algunos padres y algunas madres admitieron haber llorado al leerlo.

Ediciones del Jazmín recibió el 25 de enero de 2019 la carta de una lectora de Quetzaltenango, quien expresaba lo que para ella significó leer este modesto libro, y además nos dijo cómo lo obtuvo. Incluimos un fragmento de esta carta.

«Tengo 16 años, así que no sé mucho sobre literatura. Los libros que he leído son escasos (¿por qué son tan caros?), los […] he leído una y otra vez; sin embargo, me atrevo a decir que me he enamorado de ese libro, me enamoré [de] la escritura, las cartas, de todo.

»Leí el libro gracias al programa de XelaLee. Solo podía tomar uno (ya que me tardo en devolverlos); estaba entre ese y uno de relatos de mujeres emprendedoras, y al final escogí ese.

»Es uno de mis libros favoritos. Leer esas cartas tan íntimas y sabias… Son preciosas. Cada carta la tengo presente: como las lecciones  de humildad que nos dan los edificios, el uso de los teléfonos móviles, la escritura de cartas como […] antaño, el vacío, los tipos de amor, el café (el cual es mi adicción), y podría seguir y seguir».

Y la carta, en efecto, continúa y explica muchas cosas más que nos animaron a revisar este texto y ponerlo a la disposición de todos de nuevo, gratuitamente por supuesto, como debería ser siempre, porque las palabras no tienen precio. Lea en línea o descargue el libro en formato PDF al pulsar el siguiente enlace.

Cartas a un hijo ausente (revisión agosto de 2019) Ediciones del Jazmín